MI HISTORIA (actualizada)
En 2012 empezaba mi blog con algo parecido... me he permitido tomar su contenido actualizandolo a la fecha actual. Espero que no sea muy pesado su lectura.
Empiezo a desarrollar este blog cansado ya de más de 30 años de luchas con cientos de regímenes, dietas, incluso con ayudas quirúrgicas como el balón (en dos ocasiones) y la banda gástrica, que no me han servido de nada más que para frustrarme, perder mucho dinero y seguir tan gordo como siempre.
Soy gordo. Obeso mórbido, dicen, porque mi IMC supera el 46%; pero yo no me veo así. Gordo, sí; pero en ningún caso se corresponde esa gordura con mi volumen o apariencia.
Como os decía, desde que a los 18 años empecé a engordar, justo empezando con mi devenir universitario, he intentado con cierto éxito inicial realizar las dietas más variopintas del mundo mundial. Desde las guiadas por el buen endocrino de la s.social, cuyo objetivo no es más que el de comer 1000 Kcalorías a base de lechuga y comidas insípidas que nadie es capaz de seguir, hasta operaciones semiestéticas privadas de balón gástrico (en dos ocasiones)y de banda gástrica, que no dieron el resultado esperado (este mundo es como el de Zara, Mercadona, etc.; sólo buscan el beneficio económico rápido, y no les gustan los problemas), pasando por decenas de encantadores de estómagos privados...
Y digo "con cierto éxito inicial"; si, todas las dietas en un principio suelen funcionar. Basadas en el efecto eufórico que obtenemos en los primeros días y semanas en las que vemos bajar el dígito de nuestra báscula, sustentamos una pobre estrategia que nos lleva al fracaso directo en cuanto no cumplimos objetivos. Y lo peor es que fruto de este fracaso se genera lo que llaman "efecto rebote" por el cual además sumamos algún kilo extra a nuestro cuerpo serrano.
Herbalife (cambia la comida por batidos), biomananes (idem + barritas), Naturhouse (esta vez, por cosas de alcachofa de mal sabor cuyo sobreprecio sólo se admite por que la consulta no te cuesta), la del ganchito en la oreja para quitar la ansiedad, Montignac (de los primeros con la proteína sólo), Dukan (¿te puedes morir?; espero que no, pero de avena te hinchas...), la del sirope de arce... No recuerdo otros nombres comerciales, pero si a esto juntas las de la revistas, famosas, y las de diversos médicos privados, el número de intentos supera a los kilos de mi sobrepeso.
En 2012 os comentaba esto:
"¿Qué cambia ahora? Pues ahora cambia la actitud, la metodología y el control. Ahora voy a acometer la definitiva... si, definitiva.
¿Por qué estoy tan seguro? Porque lo voy a contar. Porque ya es hora. Porque sé cómo hacerlo, y porque voy a evitar las causas del fracaso, que luego comentaré."
6 años después, un balón más, 7 y 8 dietas por el medio, siento haber fracasado de nuevo... y me rindo. O no me rindo, doy el paso al frente que debiera haber dado hace mucho mucho tiempo... voy a operarme para acabar de una vez con todo esto.
Te invito a que me acompañes. Mí éxito puede ser el tuyo.
Empiezo a desarrollar este blog cansado ya de más de 30 años de luchas con cientos de regímenes, dietas, incluso con ayudas quirúrgicas como el balón (en dos ocasiones) y la banda gástrica, que no me han servido de nada más que para frustrarme, perder mucho dinero y seguir tan gordo como siempre.
Soy gordo. Obeso mórbido, dicen, porque mi IMC supera el 46%; pero yo no me veo así. Gordo, sí; pero en ningún caso se corresponde esa gordura con mi volumen o apariencia.
Como os decía, desde que a los 18 años empecé a engordar, justo empezando con mi devenir universitario, he intentado con cierto éxito inicial realizar las dietas más variopintas del mundo mundial. Desde las guiadas por el buen endocrino de la s.social, cuyo objetivo no es más que el de comer 1000 Kcalorías a base de lechuga y comidas insípidas que nadie es capaz de seguir, hasta operaciones semiestéticas privadas de balón gástrico (en dos ocasiones)y de banda gástrica, que no dieron el resultado esperado (este mundo es como el de Zara, Mercadona, etc.; sólo buscan el beneficio económico rápido, y no les gustan los problemas), pasando por decenas de encantadores de estómagos privados...
Y digo "con cierto éxito inicial"; si, todas las dietas en un principio suelen funcionar. Basadas en el efecto eufórico que obtenemos en los primeros días y semanas en las que vemos bajar el dígito de nuestra báscula, sustentamos una pobre estrategia que nos lleva al fracaso directo en cuanto no cumplimos objetivos. Y lo peor es que fruto de este fracaso se genera lo que llaman "efecto rebote" por el cual además sumamos algún kilo extra a nuestro cuerpo serrano.
Herbalife (cambia la comida por batidos), biomananes (idem + barritas), Naturhouse (esta vez, por cosas de alcachofa de mal sabor cuyo sobreprecio sólo se admite por que la consulta no te cuesta), la del ganchito en la oreja para quitar la ansiedad, Montignac (de los primeros con la proteína sólo), Dukan (¿te puedes morir?; espero que no, pero de avena te hinchas...), la del sirope de arce... No recuerdo otros nombres comerciales, pero si a esto juntas las de la revistas, famosas, y las de diversos médicos privados, el número de intentos supera a los kilos de mi sobrepeso.
En 2012 os comentaba esto:
"¿Qué cambia ahora? Pues ahora cambia la actitud, la metodología y el control. Ahora voy a acometer la definitiva... si, definitiva.
¿Por qué estoy tan seguro? Porque lo voy a contar. Porque ya es hora. Porque sé cómo hacerlo, y porque voy a evitar las causas del fracaso, que luego comentaré."
6 años después, un balón más, 7 y 8 dietas por el medio, siento haber fracasado de nuevo... y me rindo. O no me rindo, doy el paso al frente que debiera haber dado hace mucho mucho tiempo... voy a operarme para acabar de una vez con todo esto.
Te invito a que me acompañes. Mí éxito puede ser el tuyo.
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